La Liga Básquet Pro Femenina estaba proyectada en inagurarse entre los meses de Abril o Mayo, y en medio del crecimiento sostenido de la Liga Básquet Pro Masculina, la Federación Ecuatoriana de Baloncesto (FEB) aún no concede los avales necesarios a la LBP Femenina, generando preocupación entre jugadoras y dirigentes
Según fuentes cercanas al proceso, la FEB ha venido colocando trabas administrativas, económicas y de tiempo que ponen en riesgo la realización de la competencia femenina y afectan indirectamente al ecosistema del básquet nacional.
El caso de la Liga Básquet Pro Femenina
De acuerdo con las fuentes consultadas, hasta el sábado 24 de enero del 2026 la FEB debe pronunciarse de forma definitiva sobre el aval para la Liga Básquet Pro Femenina. Sin embargo, la falta de una respuesta clara mantiene en vilo a jugadoras y equipos que, una vez más se ven perjudicados.
Fuentes cercanas a las jugadoras señalan que el básquet femenino en Ecuador solo disputa torneos durante uno o dos meses al año, una realidad que contrasta con las exigencias de resultados internacionales que luego se trasladan a las selecciones nacionales.
“Se pide rendimiento internacional cuando no hay roce competitivo ni apoyo sostenido”, comentan fuentes del entorno de las jugadoras, quienes advierten que esta situación se repite año tras año.
Argumentos económicos y contradicciones
Además nos informan que la FEB ha argumentado supuestas deudas relacionadas con transferencias como uno de los motivos para no otorgar el aval.
No obstante, nos comunican que dichos valores adeudados siempre estuvieron dispuestos a ser cancelados para agilizar el proceso pero si la FEB vuelve aplazar los avales una vez más, los dirigentes de la LBP retirarían el proyecto de la Liga Femenina.
Un trasfondo más profundo
También nos notificaron que el problema va más allá de una deuda puntual. En el entorno del básquet nacional se comenta que la FEB estaría buscando retomar el protagonismo de la competencia, aspirando a que la Liga Básquet Pro deje de ser un proyecto privado y pase a estar bajo su administración directa.
Este interés coincide con el creciente posicionamiento de la Liga Básquet Pro, su aumento de popularidad y el interés de una plataforma de streaming muy influyente en el país, que estaría interesado en la adquisición de los derechos de transmisión de la LBP a futuro.
De acuerdo con estas versiones, la FEB estaría intentando imponer exigencias económicas adelantadas, basadas en ingresos que aún no existen, con el objetivo de condicionar o frenar el proyecto actual y eventualmente reposicionarse como el único campeonato oficial del baloncesto ecuatoriano.
Riesgo para el desarrollo del básquet
Mientras estas disputas se mantienen, los principales perjudicados siguen siendo los clubes, las jugadoras y los jugadores, que ven limitado su crecimiento deportivo y económico. Dirigentes de la Liga Básquet Pro ya analizan escenarios alternativos, como la organización de una liga de desarrollo con talento nacional, en caso de que el aval para la Liga Básque Pro Femenina no llegue.
El básquet ecuatoriano vive uno de sus momentos de mayor visibilidad, pero también uno de los más frágiles a nivel institucional. La falta de consensos y la pugna por el control de la competencia podrían frenar un proceso que ha tardado años en consolidarse.
Por ahora, el futuro de la Liga Básquet Pro Femenina y la estabilidad del proyecto en general quedan a la espera de una decisión que, más allá de intereses económicos, marcará el rumbo del básquet en el país.
